Durante siglos, la contribución de las mujeres al desarrollo agrícola y pesquero ha permanecido en la sombra, aunque su trabajo ha sido esencial para garantizar la seguridad alimentaria de comunidades enteras. Desde el cultivo de la tierra hasta la gestión de recursos marinos, su presencia ha sido constante y determinante. Sin embargo, solo en las últimas décadas comienza a reconocerse el valor de su liderazgo y su capacidad para impulsar modelos productivos más responsables y equitativos. En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un imperativo global, el papel de estas profesionales cobra una relevancia inédita.
Mujeres pioneras en la revolución de los sistemas alimentarios sostenibles
El papel histórico olvidado de las mujeres en la agricultura y la pesca
La historia de la agricultura y la pesca está profundamente marcada por la presencia femenina, aunque la narrativa oficial haya omitido con frecuencia su relevancia. En innumerables comunidades rurales y costeras, las mujeres han sido responsables de tareas fundamentales como la siembra, el cuidado de los cultivos, la recolección y la comercialización de productos del mar. Su conocimiento empírico y su capacidad de adaptación han permitido que muchas familias sobrevivieran en contextos de escasez y dificultad. A pesar de esta contribución esencial, su labor ha sido frecuentemente invisibilizada, considerada como parte de las obligaciones domésticas o como un apoyo secundario al trabajo masculino. Este desconocimiento ha impedido que su experiencia y sabiduría fueran valoradas adecuadamente en los procesos de toma de decisiones y en la configuración de políticas públicas.
En el sector pesquero y acuícola de España, las mujeres representan el 34% del empleo, lo que equivale a alrededor de 38.000 trabajadoras. Esta cifra refleja una presencia significativa que, sin embargo, no siempre se traduce en reconocimiento ni en acceso igualitario a recursos y oportunidades. El VIII Congreso de la Red española de mujeres en el sector pesquero, celebrado en La Rápita, Tarragona, en junio de 2025, reunió a profesionales, investigadoras y representantes institucionales para visibilizar esta realidad. El ministro Luis Planas destacó durante el evento la importancia del liderazgo femenino para garantizar la sostenibilidad del sector, señalando que la incorporación de nuevas perspectivas y enfoques es fundamental para enfrentar los desafíos actuales. Desde 2022, se han destinado más de 150 millones de euros en ayudas extraordinarias para el sector pesquero, lo que evidencia un compromiso institucional que busca fortalecer la actividad y mejorar las condiciones laborales.
Líderes contemporáneas que están redefiniendo la producción de alimentos
El reconocimiento del talento femenino en sectores tradicionalmente masculinizados ha dado lugar a iniciativas que buscan poner en valor el trabajo de estas profesionales. La IX Gala de la Mujer, organizada por ImpulsAlicante, se centró en el liderazgo femenino en sectores como aviación, pesca y agricultura bajo el lema Referentes hoy, inspiración mañana. Este evento, conducido por la periodista Lola Torrent, reunió a destacadas mujeres cuyas trayectorias demuestran que es posible romper barreras y construir nuevos modelos de éxito. Entre las protagonistas se encontraba María José Lorca Muñoz, premiada como Mujer ASAJA 2023 por su destacado trabajo en el cultivo de la cereza. Su dedicación y compromiso con la calidad y la sostenibilidad han convertido su proyecto en un referente dentro del sector agrícola.
Otra figura destacada es Alba Aguilera, pescadora y la armadora más joven de España. Su historia representa una ruptura generacional y de género en un ámbito donde la presencia femenina en puestos de responsabilidad es aún minoritaria. A su lado, Rosa Server y Rosa Moratón lideran la empresa Apicultura Meleca, demostrando que la diversificación y la innovación son posibles también en actividades relacionadas con la producción primaria. La Escuela de Talento Femenino de ImpulsAlicante busca impulsar el liderazgo y el crecimiento profesional de las mujeres, ofreciendo herramientas y espacios de formación que faciliten su desarrollo en contextos competitivos y exigentes. Este tipo de iniciativas, respaldadas por entidades como Mercalicante, Coca-Cola y El Corte Inglés, contribuyen a generar redes de apoyo y colaboración esenciales para el empoderamiento femenino.
Innovación y sostenibilidad: cómo el liderazgo femenino transforma las prácticas tradicionales
Técnicas agrícolas regenerativas impulsadas por emprendedoras rurales
La adopción de prácticas agrícolas regenerativas constituye una de las principales vías para garantizar la viabilidad a largo plazo de la producción de alimentos. En este contexto, numerosas emprendedoras rurales están liderando proyectos que combinan el respeto por el medio ambiente con la rentabilidad económica. Estas mujeres han comprendido que la salud del suelo, la biodiversidad y la gestión eficiente del agua son pilares fundamentales para mantener la productividad sin comprometer los recursos naturales. Sus enfoques integran el conocimiento tradicional con técnicas innovadoras, como la rotación de cultivos, el uso de abonos orgánicos y la reducción de insumos químicos. Esta combinación permite no solo mejorar la calidad de los productos, sino también fortalecer la resiliencia de los sistemas agrícolas frente al cambio climático.
El trabajo de estas emprendedoras no se limita a la producción. Muchas de ellas están involucradas en procesos de comercialización directa, creando canales de distribución que acortan la distancia entre el campo y el consumidor. Este modelo favorece la transparencia, la trazabilidad y el fortalecimiento de las economías locales. Además, su liderazgo en cooperativas y asociaciones rurales ha permitido que se impulsen políticas de apoyo específicas y que se visibilice la importancia de la agricultura sostenible en los debates públicos. El empoderamiento femenino en el sector agrícola no solo transforma las prácticas productivas, sino que también genera un impacto positivo en las comunidades rurales, promoviendo modelos de desarrollo más justos e inclusivos.

Gestión responsable de recursos marinos liderada por comunidades pesqueras femeninas
El sector pesquero enfrenta desafíos complejos relacionados con la sobreexplotación de recursos, el cambio climático y la necesidad de garantizar la sostenibilidad de las actividades extractivas. En este escenario, el liderazgo de las mujeres en comunidades pesqueras ha demostrado ser un factor clave para implementar prácticas responsables y respetuosas con el entorno marino. Su participación activa en la gestión de flotas, la elaboración de planes de pesca sostenible y el desarrollo de iniciativas de conservación ha permitido avanzar hacia modelos productivos que equilibran la rentabilidad económica con la protección de los ecosistemas.
Las mujeres en el sector pesquero no solo desempeñan roles operativos, sino que también están presentes en la toma de decisiones estratégicas y en la representación de sus comunidades ante instituciones públicas y organismos internacionales. Su capacidad de negociación y su visión integral de los problemas han facilitado acuerdos que benefician tanto a las familias pescadoras como al medio ambiente. Además, su compromiso con la formación y la transmisión de conocimientos ha permitido que las nuevas generaciones incorporen principios de sostenibilidad desde el inicio de su actividad profesional. La colaboración entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Generalitat de Cataluña en la organización del VIII Congreso de la Red española de mujeres en el sector pesquero refleja el reconocimiento institucional de esta contribución y la necesidad de seguir impulsando políticas que fortalezcan la presencia femenina en todos los niveles del sector.
Desafíos y oportunidades para fortalecer la presencia femenina en sectores primarios
Barreras estructurales que enfrentan las mujeres en agricultura y pesca
A pesar de los avances logrados, las mujeres que trabajan en agricultura y pesca continúan enfrentando obstáculos significativos que limitan su desarrollo profesional y su acceso a recursos. Entre las barreras más persistentes se encuentran la falta de reconocimiento legal de su trabajo, la dificultad para acceder a financiamiento y la escasa representación en órganos de decisión. En muchos casos, su labor es considerada como una extensión de las tareas domésticas, lo que impide que sean reconocidas como profesionales con plenos derechos. Esta situación se ve agravada por la persistencia de estereotipos de género que asocian determinadas actividades con roles exclusivamente masculinos.
La representación femenina en algunas profesiones del sector primario apenas alcanza el 4%, lo que evidencia la necesidad de implementar medidas específicas que promuevan la igualdad de oportunidades. La falta de visibilidad y de referentes puede desalentar a las jóvenes a considerar una carrera en estos ámbitos, perpetuando así la segregación ocupacional. Además, las condiciones laborales en el campo y en el mar suelen ser exigentes, con jornadas extensas y riesgos asociados que requieren una mayor atención desde el punto de vista de la salud y la seguridad laboral. La conciliación entre la vida profesional y personal es otro reto importante, especialmente en zonas rurales donde los servicios de apoyo son limitados.
Iniciativas y políticas públicas que impulsan la igualdad en el sector agroalimentario
Para superar estas barreras, es imprescindible diseñar e implementar políticas públicas que promuevan la igualdad de género en el sector agroalimentario. Las iniciativas orientadas a facilitar el acceso al crédito, la formación profesional y la creación de redes de apoyo son fundamentales para fortalecer la posición de las mujeres en estos ámbitos. Los programas de mentoría y las plataformas de intercambio de experiencias permiten que las profesionales compartan conocimientos y estrategias, generando sinergias que potencian su desarrollo. Además, la creación de incentivos fiscales y financieros específicos puede estimular el emprendimiento femenino y favorecer la innovación en los procesos productivos.
El compromiso de instituciones como el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como el respaldo de organismos autonómicos y locales, resulta esencial para garantizar que estas políticas se traduzcan en acciones concretas. La colaboración público-privada también juega un papel relevante, como lo demuestra el apoyo de empresas y entidades a eventos como la IX Gala de la Mujer. Estas alianzas permiten amplificar el impacto de las iniciativas y generar modelos replicables en distintos territorios. La visibilización de referentes, el reconocimiento de logros y la celebración de espacios de encuentro contribuyen a cambiar percepciones y a construir una cultura de igualdad que beneficia a toda la sociedad. La transformación del sector agroalimentario hacia modelos más sostenibles e inclusivos pasa, sin duda, por valorar y potenciar el liderazgo femenino en todas sus dimensiones.